Imparable; Toneladas de hierro fuera de control

Un tren dotado de una personalidad diabólica (metafóricamente hablando), un error humano inverosímil que pone a la máquina en movimiento y una pseudo-pugna entre un maquinista veterano y su joven reemplazo es lo que arma el comienzo de esta frenética película de Tony Scott.

Si, porque este tren es más que una máquina fuera de control en las vías, es el símbolo de la destrucción total, es un misil de hierro que en cualquier momento puede desencadenar un accidente de proporciones épicas.

Chris Paine (mi nuevo actor favorito, candidato a reemplazar a varios veteranos del cine), es Will, un inexperto jefe de máquinas que llega para cumplir con su primera misión después de haber terminado su entrenamiento de 6 meses.

Se encuentra con su maquinista, Denzel Washington aka Frank, un veterano experimentado y de malas pulgas (pero muy correcto en su actuar) para llevar a un tren comboy a su destino (el 106).

Mientras estos dos personajes hacen las maniobras necesarias para cumplir con su cometido, un regordete e ineficiente empleado de la compañía ferroviaria deja un tren cargado de material tóxico y combustible rodando sin maquinista ni frenos (el pelotas no conectó las mangueras de aire que le dan presión al sistema) por las vías a toda velocidad.

Después de varios esfuerzos infructuosos de parte de la ferroviaria por detener este monstruo de metal y furia vertiginosa, sólo en los cojones de Frank y Will más un Descabellado Plan, estará aferrada la esperanza de detener la catástrofe que se avecina.

Enfriemos la cabeza…

No es la primera película que trata de este tema, de hecho he visto como dos más a parte de ésta. Entonces… ¿por qué me resulta tan entretenida y empelotante verla?, hay varias razones; una es el plug de saber que está basada en hechos reales, lejos es el mayor hype que tiene esta producción, ¿de verdad pasó esto?, y si pasó, ¿de verdad pasó de esta manera? y si es así, “huta” que hay gente “weona” en este mundo¡¡¡¡.

Lo segundo que me motivó, fueron los protagonistas, que coincidentemente con sus personajes, se juntan un veterano experto con un insipiente talento actoral personificado en Chris Paine (al que nuevamente no le encuentro ningún guiño a James T. Kirk).

Lo tercero, su director, Tony Scott, sinónimo de acción vertiginosa sin desvíos ni dobles lecturas, en otras palabras, al hueso al tiro.

Se puede decir que el fundamento de esta cinta es simple y tan lineal como la vía en la que se desplaza el tren, entonces ¿cómo hacer que esto mantenga interesado al espectador?, solo por los tiempos impresos en cada escena que están muy bien estructurados, no nos deja del todo botados, incluso cuando tenemos que escuchar los explicativos diálogos necesarios para enterarnos de la vida de los personajes.

De hecho, se nos informa de lo justo y necesario para lograr una empatía con ellos sin encariñarnos demasiado, ya que en el contexto de la película no es necesario, el sólo hecho de que arriesguen sus vidas por el bien de otros los hace queribles.

En este sentido Scott no se equivoca y no se va por las ramas tratando de buscarle profundidad a un hecho que cronológicamente dura algunas horas, sino que le imprime un ritmo rabioso y frenético que no abusa de los efectos especiales y que basa casi todo su trabajo en una excelente fotografía y secuencias muy bien planeadas.

Si, es simplona, ingenua e inverosímil en algunos hechos, pero la película no aspira a nada más que no sea entretener, es como estar viendo “Speed” pero en la línea férrea y el ambiente se logra… y muy bien.

Los Actores

Hablar de la actuación de Denzel, es como hablar de lo angelical que canta Celine Dion, su actuación es correctísima para el papel que se le encomendó, como leí por allí, podría recitar la carta menú de un restorant y le compraríamos toda su actuación.

Por su parte, Paine, cumple perfectamente con su papel, tan bien, que no empalidece ante un crack de proporciones como lo es Washington. Lo he visto (Chris) en dos o tres películas y en cada una de ellas es una persona distinta…

En todo caso, siendo justos, igual no eran grandes roles los que se les encomendó representar, ya que lo importante no son los personajes, sino la acción que tienen que enfrentar.

Rosario Dawson, estupenda ella, también puso su cuota de credibilidad y buena actuación.

Concluyendo…

Es una película para ver con el sólo afán de subir la adrenalina, que no se embarca en dobles lecturas ni te enreda la cabeza con tramas intrincadas ni dramones mayúsculos, son sólo dos fulanos que se conocen recién, que tratan de congeniar y en el intertanto tratan de salvar el día, corriendo tras un tren en descontrol para poder detenerlo y evitar la catástrofe. Más que eso no hay… es obvio que lo logran, pero ¿cómo y cuándo lo hacen?… eso es lo que tendrán que averiguar viendo esta entretenida película.

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