Luna Indómita Cap.1

Introducción

Tengo la necesidad de escribir, de hecho generé este blog para escribir, para expresarme, es una urgencia que se desató de improviso y no me pregúnten por qué… no tengo idea.

En estos delirios narrativos se me ocurrió escribir una historia, un libro, un cuento, un relato… no sé, lo que vaya saliendo, es una volada, un experimento, una tentativa linguistica mediante la cual espero entretenerlos.

No me critiquen como escritor, no lo soy, sólo se me ocurrió esto y lo comparto con ustedes… Sin más preambulos les dejo con el primer capítulo de LUNA INDÓMITA

Capítulo 1

Escalera al Cielo

…Han pasado casi 3 siglos desde los acontecimientos que casi terminan con la raza humana, aquel 2012 fue devastador, solo un par de miles lograron sobrevivir gracias a que las naciones de aquella antigua Tierra trabajaron juntas para enfrentar la catástrofe.

Aquellas arcas fueron la salvación de la raza humana. Sólo tres de ellas lograron sobrevivir  ese año y algo que flotaron en el mar. El 2014 tocaron tierra por fin. Se fundó una pequeña ciudad, se instauró un único gobierno y se rebautizó a la Tierra como Nueva Pangea, aludiendo a que sólo una porción de tierra sobresalía del nivel del Mar.

Como muchos de los grandes científicos de ese tiempo lograron evadir al Armagedón, no les fue difícil a los sobrevivientes restaurar la civilización. El primer paso fue implementar un sistema energético limpio y renovable, escogiéndose el agua como medio para generar electricidad, era lo más abundante, lo que permitió energizar maquinarias de trabajo que a su vez ayudaron a construir otras y estas a construir ciudades; Se escogió por votación popular a su primer presidente y se restauró el congreso, hubo consenso en que el sistema mediante el cual se regiría Esperanza, único país del planeta, sería la Democracia.

Comenzó una era de paz, en dónde no existía ambición, ni hostilidades, ni delincuencia, todos estaban enfocados en no sucumbir y repoblar la tierra.

La civilización creció en forma exponencial junto al desarrollo tecnológico.

Todas las personas eran iguales, no importando color, condición o género. No se podían permitir que las diferencias los dividieran.

Casi 270 años han pasado ya de aquello y la civilización ha logrado consolidarse, ya somos más de un billón, podríamos haber sido más, pero nuestra pequeña porción de tierra ha hecho que tengamos que controlar la natalidad.

Nuestra tecnología es tan avanzada que nos ha permitido llegar a la Luna y fundar colonias en ella; nuestra investigación espacial nos ha hecho albergar la posibilidad de salir a explorar otros mundos para constatar si son posibles de colonizar, pero por lo pronto, aquí en Nueva Pangea, hemos construido ciudadelas flotantes con las cuales hemos podido palear en algo la falta de territorio.

Nuestra economía no se rige por un sistema duro de moneda, sino por puntos de producción que se van acumulando día a día en cuentas personales y los gastos son controlados por una entidad especializada en comercio que evita que las personas ocupen más puntos de los que puedan entregar a cambio de un bien. Las deudas no existen, la pobreza y la delincuencia tampoco.

Tenemos un departamento de orden público que más bien cumple labores comunitarias.

No tenemos armas, tampoco ejércitos, todos nuestros esfuerzos están enfocados al desarrollo tecnológico y social.

Contamos con un departamento jurídico y nos regimos por el Libro de las Nuevas Leyes, que podríamos comparar con la antigua constitución.

Hoy, la dirección de Esperanza, está a cargo de Catriel Abalak, nuestra presidenta escogida por votación popular y que nos guiará durante los siguientes 3 años, que es el tiempo que le queda para completar su período de gobierno.

Hace algunas décadas ya que hemos descubierto el Helio 3, un isótopo capaz de proporcionar energía ilimitada y muy limpia.

El proceso mediante el cual este componente genera energía es igual al de la prehistórica energía nuclear, pero sin la contaminante radiación. Lo complicado de su extracción, es que sólo se encuentra en la Luna. Por esta razón es que nos vimos forzados a colonizar nuestro satélite natural. Ya hay 24 estaciones mineras en funcionamiento y pronto se pondrá en línea la primera Planta de tratamiento de Helio 3 en la Luna.

Este compuesto ha hecho nuestra vida más fácil y ha permitido que el desarrollo espacial crezca de una manera nunca antes vista.

Todo este crecimiento no habría sido posible sin el apoyo de la Corporación Zeus, entidad que es dueña de todas las plantas mineras en la Luna además de la nueva Lunar 25.

Pero a pesar de toda esta idílica vida, tenemos una facción de disidentes que no están conformes y que de vez en cuando ponen en jaque la seguridad ciudadana. Por el momento la situación está controlada.

Ahora me preparo para mi viaje a la estación Lunar 25, en dónde tomaré el mando de ésta. Espero poder aprovechar el máximo de su capacidad. En dos horas más tengo que estar en el “Escalera al Cielo” para mi recorrido hacia la Luna, este ascensor es increíble, tiene capacidad para 100 personas y sube a más de 1600 km/h hacia el espacio.

El viaje dura unos diez días pero a mitad de camino hará escala en la estación orbital Paraíso, en dónde podré descansar y aclimatarme para llegar a destino en buena forma.

Es la primera vez que voy a la Luna, estoy ansioso…

Suena el intercomunicador y aparece una imagen holográfica en la habitación, fue reconocible de inmediato para Ethan, era su mejor amigo, Mastodonte, apodo que se ganó a fuerza de puras pesas y su gran tamaño corporal. –Sólo te recuerdo que quedamos de acuerdo en juntarnos en el bar que está al frente del Cordón Umbilical (apodo que tenía el ascensor) para relajarnos un rato antes del viaje- Mastodonte se paseó por el dormitorio con su mano derecha afirmando su barbilla y con la izquierda apuntalando su brazo derecho e increpó -pero veo que todavía no estás listo- -Hey, hey, hey amigo¡¡¡¡¡, en 10 minutos salgo para allá y espero encontrar los tragos servidos- -De acuerdo, ¿te pido lo mismo de siempre o algo más suave?- -mmmmmm…. No, esta vez algo más suave, no se como reaccionaré al viaje- -Bien Ethan, te espero entonces- y así como empezó la comunicación, terminó, sin mayores preámbulos, ya se conocían bastante como para perder el tiempo en saludos y despedidas protocolares.

Toda la prolijidad y el orden que hasta ese minuto estaba poniendo Ethan en guardar su equipaje, se terminó abruptamente y comenzó a correr por el dormitorio abriendo cajones y tirando todo lo que encontró a unos bolsos que tenía encima de la cama, los cerró, los tomó y salió con presuroso paso de su departamento con dirección al ascensor del edificio. Tenía que bajar 85 pisos para llegar al nivel de la calle y otros 10 para llegar a los estacionamientos en dónde tenía aparcada su heliomoto.

Enganchó los morrales en la parte trasera de su vehículo, con su huella digital puso en línea el impulsor, y aceleró lo más que pudo para salir del subterráneo y tomar la calle principal que llevaba directamente a la carretera que encaminaba al “Escalera al Cielo”.

 

 Le tomó 10 minutos recorrer los 35 kilómetros que separaban su departamento del ascensor.

Aparcó frente al local acordado, cruzó la calle para entregar su equipaje a la recepción de la terminal del ascensor y se dirigió al bar.

Se detuvo unos segundos en la entrada para hacer un recorrido visual y tratar de encontrar a su amigo en el tumulto de personas que había en el interior. Pero antes de que su vista se enfocara en alguien, sintió la voz de Mastodonte que lo llamaba desde el otro lado del recinto.

-Estamos por aquí- esa expresión en plural le hizo entender que Mastodonte no estaba solo y sintió curiosidad por saber de quién se trataba el o la acompañante de su amigo. Apresuró el paso en dirección a una mesita que se encontraba en el fondo del bar. –¡¡Wow!! y la dama ¿Quién es?- preguntó Ethan con cara de galán. Una hermosa señorita se levanta de la mesita y le extiende su mano al interlocutor, éste le responde el saludo y ella le dice -Soy Lindsay y estoy esperando a que salga el transporte a la Luna, me dirijo a la Lunar 25- Ethan sorprendido suelta la mano de la señorita y con cara de incrédulo expresa -¿Lunar 25?- y no pudo evitar hacer el siguiente comentario, para su pesar -ese lugar es para hombres, no veo que podría hacer una chiquita como tú en ese sitio- ella frunció el seño y le increpó -¿De que rayos estás hablando?, soy la mejor en lo que hago y por eso me he ganado el derecho de estar allí, machista de mierda y por otro lado ¿quién te crees que eres para descalificarme de esa manera?- Mastodonte no pudo más que voltearse y reír disimuladamente mientras que Ethan esbozaba una mueca burlona y al mismo tiempo hinchaba su pecho y respondía con ínfulas de emperador –Soy tu Jefe­-, ella se mordió el labio inferior en un gesto de rabia y mientras se volvía a sentar susurró más fuerte de lo normal –Idiota- Mastodonte que escuchó esto último, se echó a reír a carcajadas, -Lo siento amigo, debí advertirte antes, pero no me resistí a ver que pasaría, machista de mierda- seguía riendo. Ethan también echo a reír.

Se sentaron ambos e hicieron un brindis por la oportunidad de trabajar en tan sofisticada Estación Lunar, brindis al que Lindsay no se sumó, para ella su superior era un asco. Se quedó sentada y callada mientras los dos amigos conversaban –Ethan, esa estación es increíble, si hace la mitad de lo que dice el instructivo será un gran aporte para la humanidad- -Sólo espero estar a la altura de los requerimientos- Lindsay no pudo evitar entrometerse en la conversación –Con esa mentalidad retrógrada, difícil lo veo- sentenció enfadada, en su mente no podía entender que su jefe fuera un cretino. –Yo soy el que espero que tú estés a la altura niñita- -ojala “jefe”, dijo con sarcasmo, que usted no me relegue a un escritorio- -Eso depende de lo que sepas hacer- -Si hubiera hecho su trabajo, sabría perfectamente quien soy y que hago, pero veo que todavía no ha leído mi expediente- -Eeeeeeeh¡¡¡¡¡ No, todavía no lo leo, pero ya lo haré y veré en que puedes serme útil, por ahora para mí sólo eres una niña enojona- Lindsay se levantó de la silla y salió del bar con rumbo al ascensor, su enfado era evidente. –No subestimes a la niña, es más ruda que muchos de nuestros mejores mineros, además que es la única con la experiencia necesaria en el manejo de la grúa VLC 8000, sabes que es un culo conducirla- dijo Mastodonte -Lo sé, la verdad si leí su expediente, sólo la estoy probando… si pone todo ese espíritu en su trabajo será un gran aporte-.

Después de media hora de tragos y conversación los dos amigos se dirigieron a la terminal para abordar el ascensor.

El Escalera al Cielo es una obra de arte de la ingeniería espacial, tiene la altura y la apariencia de un edificio de 10 pisos, con propulsores en sus 4 vértices, energizados por células de combustible a base de Helio 3 los que le permiten vencer la gravedad para comenzar su recorrido. Lo más impresionante de todo, es ese cable de Titanium2 reforzado con una amalgama derivada del Helio 3, que tiene 4 metros de diámetro y que atraviesa al vehículo de punta a base por el centro. Un sistema electromagnético mantiene al vehiculo estable en el cable mientras lo recorre a toda velocidad.

Su interior está distribuido en pequeños departamentos de un ambiente en los cuales los pasajeros viven mientras dura el viaje. Un tercio del espacio de la nave es para la carga. Para enfrentar el despegue, dentro de cada departamento se encuentra un cubículo presurizado en cual hay que entrar para asegurarse un cinturón. Cuando el ascensor llega a su velocidad máxima, lo que le lleva unos dos minutos, el pasajero puede salir. Todas las habitaciones son iguales, no hay diferenciación de clases y todos entregan la misma cantidad de puntos por viaje.

La extensión del cable que guía al ascensor está dividida en dos, el tramo principal y el más largo comunica a Nueva Pangea con la estación espacial Paraíso. El segundo tramo, que principia en la Luna, conecta con la estación de anclaje Salvador. Una vez que se llega a la estación Paraíso, esta se ancla con la Salvador para conectar el ascensor con el tramo de cable que lleva a la Luna, en este proceso el vehiculo toma la orientación correcta para llegar de pie a destino. Una vez posicionado el ascensor, la Salvador se desengancha de la Paraíso. Todo este proceso debe estar bien sincronizado y debe efectuarse dentro de un margen de dos horas y media, si por cualquier motivo no se separan a tiempo las dos estaciones, Nueva Pangea podría jalar a la Luna y sacarla de curso, en todo caso sólo lleva una hora y cuarenta minutos completar la operación.

-Esta cosa es genial- aunque lo había visto muchas veces en su vida, Ethan nunca tuvo la oportunidad de viajar a la Luna antes, por lo que esta primera experiencia lo tenía sobre exaltado, no paraba de mirar hacia arriba y ver aquel extenso cable perderse en el cielo.

–Espera a experimentar el despegue y verás lo realmente fantástico que es- dijo Mastodonte, -No puedo esperar- contestó Ethan. Se dirigieron hacia el sector del escaneo médico en donde verificaban si el organismo se encontraba apto para resistir el viaje. De una sola vez controlaban peso, ritmo cardiaco, respiración, nivel de azúcar en la sangre, nivel de colesterol y estado de ánimo. Cualquier anomalía grave era impedimento para hacer el viaje, el trayecto no era lo complicado sino más bien el despegue, que aunque los cubículos presurizados ayudan a soportar las fuerzas G de la aceleración, no la amortiguan del todo, por lo que la persona termina absorbiendo cuatro Gs de presión, algo bastante molesto y problemático para alguien con alguna afección cardiaca, por ejemplo.

Mastodonte pasó sin problemas, pero Ethan, debido a su excitación hizo que el escáner emitiera un mensaje de advertencia, por lo que la oficial médico tuvo que administrarle un calmante para bajar su adrenalina. –Te dije que te calmaras- -Lo sé, lo sé- replicó medio adormecido por el relajante administrado.

Ya en la entrada del ascensor se encontraron con Lindsay quien todo este tiempo había esperado en el hall. Mostraron sus pases de entrada, se les entregaron las llaves de sus habitaciones y se dispusieron a abordar. Lindsay y Ethan quedaron en un mismo piso, Mastodonte dos más abajo. Ya acomodados, solo faltaba esperar el aviso para entrar en los cubículos, el que no tardó en hacerse escuchar. –Señores pasajeros en 10 minutos más procederemos a despegar, por favor entren a sus cubículos y colóquense sus cinturones

Ethan accionó el botón verde que estaba a un costado de la cápsula, esta se abrió, seguidamente entró y se puso el cinturón, sintió como se ajustaba automáticamente y mientras esto pasaba se cerraba la compuerta de acrílico reforzado que sellaba el cubículo. El sonido sordo de la presurización tapó sus oídos. Tenía la posibilidad de accionar un comando mediante el cual un gas adormecedor llenaba la cabina para así no sentir lo estresante del despegue, pero Ethan prefirió disfrutar de toda la experiencia, inclusive si esta resultaba desagradable.

Señores pasajeros, despegamos en menos cinco, cuatro, tres, dos, uno, ignición– Un estruendo ensordecedor, producido por la explosión de los cuatro motores al unísono invadió el lugar, aunque los pasajeros no sentían el ruido, si podían percibir la vibración y la aceleración.

Ethan tenía la sensación de que la nave no se movía, sino que lo aplastaba, un indicador de velocidad y altura le mostraba lo rápido y alto que estaba, aunque sólo habían pasado unos segundos.

1.638 km/h en 1 minuto y 35 segundos y la fuerza G desapareció, se encendió una luz verde en el cubículo y este hizo un ruido como cuando se escapa el aire de un neumático y la puerta se abrió, el cinturón se soltó y Ethan corrió a una de las ventanas para ver el paisaje.

-Noooooooooooooooo¡¡¡¡¡¡, la cagooooooooooóóóóó¡¡¡¡¡¡- ver a su planeta desde el espacio fue sobrecogedor, aquella masa celeste de agua, de la cual sobresalía un único pedazo de tierra era hermosa y ver además como el cable por el cual iban viajando se curvaba y llegaba hasta la tierra era algo mágico, ¿qué impedía que se cortara y callera?, de verdad era una maravillosa obra de la ingeniería espacial. En realidad, el cable no era tal, sino mas bien una serie de tuberías unidas entre si, las que formaban esta guía que conducía a la Luna. Ahora sólo restaban 7 días para llegar a la estación Paraíso en dónde pasarían 1 día de aclimatamiento, para posteriormente recorrer los 2 restantes hasta la Luna. Si el apremio era demasiado, la estación contaba con tres transbordadores GT-7900 los que acortaban a uno los 2 días faltantes de viaje.

Ya en la Estación Espacial Paraíso, Ethan, Lindsay y Mastodonte se dirigen a la sala médica para hacerse un tratamiento obligatorio para todos los mineros lunares, este los inmuniza de cualquier enfermedad que pudieran contraer producto de las faenas. Uno de los medicamentos produce nauseas y dolor intestinal severo, pero es lo único que puede protegerlos de un extraño virus encontrado en la Luna (el Silical), caer presa de este patógeno es fatal y la muerte que provoca es una de las menos piadosas. Esta enfermedad hace que los músculos y todos los tejidos blandos del organismo se endurezcan y esta falta de elasticidad es la que provoca la muerte, en su última etapa uno se asemeja a una estatua viviente, con suerte se endurecerá el corazón primero por lo que la muerte será rápida, pero cuando empieza por otros órganos el dolor que se siente hace desearla … literalmente uno se convierte en piedra. La vacuna es 100% efectiva, pero si por alguna razón se contrae el mal, no hay antídoto o vacuna que funcione, la muerte es inevitable.

Una vez inoculados, el trío de mineros se fue al cine espacial a ver una de las 10 películas que se salvaron en su formato original del 2012, en esta oportunidad exhibían la vieja película “Impacto Profundo”, después correspondía la del año, “Con el amor no basta II” la segunda parte de una romántica historia con la pareja cinematográfica del momento. En una de las escenas, la más emotiva, Lindsey se dio cuenta que a Mastodonte le corría una lágrima por la mejilla, ella pensó que era hermoso ver a un hombre tan rudo emocionarse de esa manera, no le hizo comentario alguno, sólo lo contempló unos segundos y siguió viendo la película.

Terminada la función doble, era tradición ver una de antaño y una nueva, se dirigieron al “Mc Moon” a comer unas gracientas hamburguesas con papas fritas y a conversar un poco.

En la estación espacial Paraíso había mucha entretención para pasar lo más distendidamente posible aquel día de espera.

Después de unas horas, se dirigieron a sus habitaciones para dormir y poder partir con ánimos el segundo tramo de la travesía.

-Buenas Noches Lindsey- dijo Mastodonte… ella lo miro muy tiernamente y le respondió suavemente.

Ethan quedó intrigado con aquel atisbo de afecto infundado según él hacia su amigo…, pensó una fracción de segundo y con mirada experimental apuró en decir –buenas noches Lindsey- ella lo miró con cara de asesina, no dijo ninguna palabra, volteó velozmente su cabeza con desprecio, y procedió a entrar a su cuarto.

Ethan quedó perplejo por unos segundos, bajó la cabeza, esbozó una sonrisa, meneó la cabeza de lado a lado y enfiló hacia su departamento. Abrió la puerta y antes de entrar no pudo evitar mirar hacia el departamento de ella… -Maldita Bruja… me caes bien- rió muy fuerte y cerró la puerta tras él.

Ya en el espacio, el ascensor no necesita gran fuerza de empuje para moverse por lo que el despegue es muy placentero, así, se puso en movimiento en dirección a la Luna… faltaba muy poco para concluir el viaje…

Fin del primer capítulo.

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