Tron Legacy, Luminosamente sombría de ver
En 1982, traspasa su dimensión, bajo el apadrinamiento de Disney, Tron, una película familiar que ostenta un derroche de efectos especiales que sirven para contarnos la historia de un mundo virtual, en donde una inteligencia artificial quiere tomar el control.
Bien, como era de esperar y como ocurre con todas las películas que marcan algún tipo de hito, Tron se convirtió en una película de culto.
En honor a la verdad, estructuralmente deja mucho que desear, lo bueno del argumento se pierde por culpa de una factura mediocre, no me refiero a los FX, sino más bien, a la labor de edición y montaje del film.
Pero como a todo en Hollywood se le tiende a dar segundas oportunidades, aunque de ese esfuerzo a veces salga pura basura, después de 28 años, específicamente el pasado año 2010, se estrena en los cines Tron Legacy, abalada supuestamente por una historia potente y de la mano de los efectos especiales en 3D más espectaculares jamás visto.
Desfragmentemos el disco duro y veamos que encontramos
¿Qué es lo que hace que definitivamente una película sea buena?
El guión?, la dirección?, la actuación?, la música?, la producción?, etc. Lo digo porque Tron Legacy posee todos estos elementos muy bien expuestos, pero algo pasa en el conjunto que hace un tanto complicado el ejercicio de verla.
Su premisa es muy interesante de analizar, ya que el cuento de los ISO, entidades con un material genético digital, una nueva raza de seres vivientes; más la premisa del traspaso corpóreo y tangible a un terreno virtual (el escaneo de la maquinita de Flynt no te copia, sino que te transporta a ese mundo de bytes; sigues siendo un ente de carne, huesos y sangre: un usuario, no un programa) y la aparente tiranía de Clue, una copia digital del mismo usuario Flynt, que toma el control cual Darth Vader de aquel mundo virtual, es capaz de volver inútil el esfuerzo de nuestras neuronas por entender todo con una pura mirada a la cinta. Y no digo que esto sea malo, muy por el contrario, se profundiza la historia original y se le da un sentido más poético.
Pero ¿por qué diablos queda ese gusto un tanto amargo después de verla?
Porque es tediosa, le falta dinamismo, ritmo, vértigo, las secuencias de acción debiendo ser espectaculares no lo son tanto, el ritmo de la película es taquicárdico, a ratos se apura, a ratos se aletarga, es como ir a 100 km/h y frenar en seco, sin cinturón de seguridad, te das con el parabrisas en la frente.
Esto se empeora por la ambientación acústica proporcionada por una banda sonora que deja mucho que desear, a manos de Duft Punk, se sumerge en sonidos digitales y sintetizados de una sola tecla y ritmo monótono.
Visualmente es magnífica, es todo lo que prometieron, el diseño de los vehículos, las vestimentas, los ambientes, todo es neónico, luminoso, pero al mismo tiempo oscuro, un tanto macabro y lúgubre, es lo especial que le encontré, esa combinación de luz y oscuridad reinando en un mismo plano, sin predominio de ninguna, un equilibrio perfecto.
Terminando…
Es una buena historia, con una muy buena producción, tanto así que dio para una serie animada y una próxima secuela para el cine, pero tiene sus falencias y puntos en contra siendo una de ellas, la más fuerte a mi parecer, su ritmo errático, que no te ayuda para nada en el intento de entender una trama que no es para niños, sino más bien para los más grandecitos.
De todas maneras es para verla y por lo mismo se las recomiendo, son de esas películas que hay que conocerlas por cultura general, es una más que se instalará en la cultura Pop y será recordada…
…¿quién sabe si con esta nueva entrega sucede lo mismo que con su antecesora?…
127 horas; Hay que tener cojones…
Aron Ralston (James Franco), un aficionado a los deportes extremos, se prepara para una salida de esparcimiento y de encuentro con una árida naturaleza, siendo su destino, los secos parajes de los cañones de Utah.
Su ímpetu, su confianza y su soberbia hacen que su preparación para este evento de excursión no sea la mejor, pero que importa¡¡¡, total no hará nada tan arriesgado, unos kilómetros de bicicleta, una exploración en alguna grieta y un chapuzón en alguna laguna subterránea no pueden matar a nadie.
Ya en su destino y en plena travesía se encuentra con 2 lindas señoritas que estaban un tanto extraviadas, a las cuales Aron no dudó en orientar y guiar. Pasan un grato momento juntos.
Después de un rato, Ralston, nuestro extremo deportista, se despide de las damas y continúa su aventura… estaba en eso, explorando una grieta, cuando éste resbala y cae por ésta junto con una pesada roca que termina por atrapar su antebrazo contra la pared de la zanja. DOLORRRRRSSSSSSS¡¡¡¡¡¡¡.
Forcejeos, tirones, empujones, nada parecía mover esa pesada piedra de su lugar… con la calma que le proporciona su entrenamiento como rescatistas Aron comienza una lucha mental y física en contra de esa roca que ya dejaba de ser algo inerte y se transformaba en un odiado y cabrón ser que no quiere liberar su brazo.
127 horas… más de 5 días de batalla, que terminan con un acto heroico y de renuncia que le permiten salir airoso de aquel problema, logrando salvar su vida.
Analicemos…
Esta historia es una propuesta que nos invita a conocer como el instinto de preservación humana permite que simples mortales ejecuten actos de extrema valentía mediante los cuales pueden salvar sus vidas, si, porque toda esta película nos guía por los acontecimientos previos a un climax para algunos aterrador, para otros inverosímil, para otros lógico, pero que al fin y al cabo no te deja indiferente.
De paso las interrogantes quedan en el cerebro grabadas a fuego: ¿Sería yo capaz de hacer una cosa así?. ¿Sería yo capaz de sobrevivir a algo así?, y no se confundan, ya que esto más que ser un blockbuster, es la historia de un hecho real, que le ocurrió a una persona real y por lo tanto, ésta experiencia fue vivida por alguien y su testimonio quedó impreso en un libro del cual nació está película.
Es una cinta de un solo actor, que en la línea de la muy buena “Buried” (Ryan Reynolds) no te aburre y no te engaña, ya que está tratada magistralmente por su director Danny Boyle lo que le mereció a esta aparentemente simple cinta, varias nominaciones al Oscar 2010, de entre las cuales se encuentran las más importantes tales como: Mejor Guión, Actor y Película.
Recuerdos, delirios y sueños, se nos aparecen en la pantalla de una manera muy artística y onírica, sucesos que nos hacen conocer un poco más al personaje.
Para terminar…
Gran trabajo argumental, un cuento redondito, sin grandes pretensiones, que se muestra verídico, sin ningún afán Parafernálico Hollywoodense y que te da una lección de vida, de fuerza mental, de determinación y lo más importante, de cambio espiritual, si, porque Aron después de esta experiencia ya no es el mismo y no hablo de su superficie, sino de su interior, de su alma.
Hay que tener cojones para hacer lo que el señor Aron Ralston hizo.
Totalmente recomendable.


















